AMALIA MOLINA | CRÍTICA

AMALIA MOLINA | CRÍTICA

Baile, Cante
  ¿Una película de Amalia Molina? La investigadora Ángeles Cruzado publica una vibrante biografía de la cantaora, bailaora y cupletista sevillana Amalia Molina, construida sobre las noticias de prensa de la artista Ángeles Cruzado Rodríguez (Trigueros, Huelva, 1976) publica la primera biografía completa de la cantaora, cupletista y bailaora sevillana Amalia Molina (1885-1956). Existe una biografía parcial anterior, de 1916, firmada por Arturo García Carraffa que, obviamente, recorre su trayectoria hasta ese momento. Cruzado reconstruye la rica vida artística de Molina atendiendo al seguimiento que la prensa del momento concede a la artista, que fue constante durante toda su trayectoria. Se trata, por tanto, de un trabajo ímprobo de indagación en las hemerotecas, casi mes a mes, que conocíamos en parte por el blog de Cruzado. La obra incluye más de un millar…
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MARÍA PAGÉS | CRÍTICA

MARÍA PAGÉS | CRÍTICA

Baile
  Carmen, chica para todo Por centenares se cuentan las versiones que se han hecho sobre la creación de Mérimée, casi siempre para corregirle la plana al novelista francés. Desde Bizet, que acentúa el exotismo de la pieza inicial, pasando por Charlie Chaplin, que compensa su falta de fidelidad con humor. En el mundo del flamenco son varios los creadores que se han asomado a la obra, destacando la versión de Gades, el maestro de Pagés. Esta señaló, en el tanguillo que cantó, que fue sin duda el momento más divertido y pleno de energía de la obra, que la suya tampoco "es la Carmen de Mérimée", aunque se sirve de varios fragmentos de la ópera, incluyendo la famosa habanera, que era en el siglo XIX la marca blanca del "tango de negros". Acreditada, por cierto, con…
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BELÉN LÓPEZ | CRÍTICA

BELÉN LÓPEZ | CRÍTICA

Baile
  El barroquismo está en el aire López es una flamenca impactante, volcánica, visceral, dionisiaca. En su baile no hay medida, no la podría haber. Hizo cuatro bailes en la tarde del martes en Sevilla y, al menos en dos de ellos, resultó una bailaora imprescindible. En las cuatro intervenciones que ofreció fue personal. En el trémolo Alma de Antonio Rey, que sonó grabado, dio fe de la enorme técnica que atesora. También de que tiene un oído absoluto y que su cuerpo es capaz de traducir a un lenguaje propio todas las notas musicales que suenan. Con el mantón resulta única porque mezcla el clasicismo con la técnica de pies de una bailaora de hoy. Dejó estampas que permanecerán en la retina mucho tiempo. También las seguiriyas resultaron sorprendentes. Se adornó con los palillos haciendo un uso muy…
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FLAMENCO DE FIESTA | CRÍTICA

FLAMENCO DE FIESTA | CRÍTICA

Baile, Cante, Guitarra
  El flamenco es un cuchillo Empieza el grupo al completo por bulerías. Luego Manuela Ríos se apodera del escenario con un tango poderoso, frenético, sensual. Muy técnico y muy directo como solo esta bailaora, una de las mejores de su generación, es decir de hoy, puede hacer. Íntimo y delicado, erótico y místico. Este podría haber sido el motivo del título de la obra ya que tango, una palabra al parecer de origen bantú, significaba, cuando se originó en La Habana, a principios del siglo XIX, fiesta. Poco a poco percibo que cada intérprete va a tener la oportunidad de lucirse en cada uno de los números sucesivos. Juanfra Carrasco da fe de la calidad de su timbre vocal en unos fandangos de inspiración caracolera muy emotivos. Manuel Tañé pone su poderío al servicio de la seguiriya jerezana. Y José Lérida, como no…
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EL CARPETA | CRÍTICA

EL CARPETA | CRÍTICA

Baile
  Marcar en silencio El hijo pequeño de La Farruca se presenta con su propio espectáculo en A bailar, donde cuenta con la colaboración esencial de El Barullo, el hijo de La Faraona, que, además de bailar una soleá tensa, directa, recitó un poema escrito para la ocasión del que es también autor. El Carpeta se presentó con un grupo muy joven, como él mismo lo es, en el que Román Vicenti, que nos regaló un preciso, sutil e intimista toque por tarantas, es la voz de la experiencia. A resultas de la cual tuvimos un espectáculo lleno de percusión corporal, frescura, energía que se desborda, fuerza. Las seguiriyas se presentaron como una suerte de ensayo de las potencialidades rítmicas del grupo. La caña ofreció un divertido arreglo vocal en tanto el titular de la compañía remataba con la brillantez…
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ROCÍO MÁRQUEZ, ENRIKE SOLINÍS Y CÍA. ANTONIO GADES | CRÍTICA

ROCÍO MÁRQUEZ, ENRIKE SOLINÍS Y CÍA. ANTONIO GADES | CRÍTICA

Baile, Cante
  Los amores brujos La Compañía Antonio Gades y Rocío Márquez, con Enrike Solinís y el Euskal Barrokensemble, revisan estos días la mítica creación de Manuel de Falla estrenada en 1915 por Pastora Imperio. Del carácter flamenco de El amor brujo habría poco que añadir al hecho constatado de que su inspiradora y primera intérprete fue la sevillana Pastora Imperio. Luego la obra se convertiría en un ballet. Y no un ballet cualquiera. Sino la obra de referencia de todos los grandes coreógrafos flamencos. Se registran hasta 23 versiones jondas bailadas de la pieza, entre ellas las de La Argentina, La Argentinita, Vicente Escudero o Antonio. Juan Magriñá, Ana María o Víctor Ullate también se han acercado a la pieza, desde una óptica no flamenca. Mención aparte merece Gades, cuyo Fuego se ha vuelto a estrenar…
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¡FANDANGO! | CRÍTICA

¡FANDANGO! | CRÍTICA

Baile, Cante, XXI Bienal de Sevilla
  Una propuesta bicéfala Fandango es una palabra de muy probable origen bantú , es decir, negro africano, que significa "reunión, fiesta". Hacia 1705 esta danza llega a España, estando acreditada en América unas décadas antes, y en la península se la conoce como "fandango indiano", es decir, americano. Pero en muy pocas décadas paso a significar lo español por excelencia, como vemos en las obras de Mozart o Casanova. Las investigaciones consideran que su ritmo ternario es el origen de la amalgama flamenca  y que en el fandango barroco ya encontramos este impulso rítmico, como en otras danzas relacionadas con esta, de la misma época, chacona, zarabanda, etc. La bicefalia tiene sus riesgos. Por supuesto que cuando funciona, enriquece nuestra visión, por aquello de que cuatro ojos ven más que dos. Pero toda la noche…
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FARRUQUITO | CRÍTICA

FARRUQUITO | CRÍTICA

Baile, XXI Bienal de Sevilla
  Una pequeña diferencia Un estreno de uno de los grandes bailaores de nuestro tiempo, tocado por el genio dentro de una familia de grandes y personales bailaores. La novedad principal de la propuesta, al menos sobre el papel, era la dirección escénica de Ángel Rojas. No obstante, Desde mi ventana se parece mucho a los otros espectáculos de Farruquito hasta el punto de que el título del que se estrenó ayer sería intercambiable con el de la mayoría de aquellos. Lo que aporta Rojas es un pequeño matiz. Pero los pequeños matices, en estos niveles de excelencia artística, son precisamente los que marcan la diferencia. Rojas ha creado un espacio escénico íntimo que nos permite casi tocar al bailaor y contemplar su interior. A la derecha, ocupando la mayor…
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ROCÍO MOLINA | CRÍTICA

ROCÍO MOLINA | CRÍTICA

Baile, XXI Bienal de Sevilla
  En un océano proceloso La antítesis de Inicio la baila Rocío Molina en el agua. Sobre las olas o en las entrañas de un océano proceloso, negro. Predomina por tanto la melancolía aunque frecuentemente llevando los atavíos de la rabia. También el miedo. La soledad, la incomunicación. Con la oscuridad como elemento dominante, tanto en el vestuario como en la ilumación. Con el ceño fruncido y el pelo estirado. Muy exigente, también para el espectador. Es un entierro, un naufragio. Muy elegante, a veces, como en la farruca. La farruca es una contradicción, es el tango de un perfeccionista. Es la rabia estilizada, planchada y peinada con fijador. Es la rabia domesticada, políticamente correcta. O la seguiriya, trepidante. En eco. Un rumor ensordecedor. O la soleá, clásica, con bata de cola y medias. Un guiño, quizá, a…
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ROCÍO MOLINA | CRÍTICA

ROCÍO MOLINA | CRÍTICA

Baile, XXI Bienal de Sevilla
  Trinos, revuelo de palomas No sobra una nota de la música, no sobra un gesto de la coreografía. La enseñanza que trasmite la obra es que cada instante de nuestra existencia es sagrado. Único. Irrepetible. No hay tiempos muertos, todo es esencial. Cada momento cuenta. Rocío Molina ha renunciado a algunas de sus señas de identidad y ha alumbrado una obra mayor. A la ironía, a los excesos de la ira. Casi ha renunciado al zapateado porque cuando este aparece, poderoso, terminante, es a la vez sutil, íntimo. Acariciador. Y eso lo hace más letal, profundamente significativo. Combatir el ruido con el silencio, puede ser otra enseñanza. Molina ha creado una partitura delicada para recrear, ilustrar, comentar, trasmitir, disfrutar de nuevo de la música de Riqueni. Ha aprendido, como lo…
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