
La propuesta trata de aunar lo espectacular, lo confesional, el recitado, lo terapéutico, lo flamenco, la música antigua, Falla, Atahualpa Yupanqui … demasiados elementos y demasiado heterogéneos para que pueda funcionar. Los recitados fueron difíciles de entender, como señaló una espectadora, dadas las condiciones técnicas, no había megafonía y también, acaso, por el hecho de no tratarse de una recitadora profesional. Quizá suprimiendo lo farmacológico, ya que no estábamos en entorno terapéutico, y por tratarse de un texto técnico, la cosa mejoraría. Encarna Anillo nos muestra en Camino de flores su proceso vital. Y lo hace con cantes flamencos de tradición, melodías clásicas en su mayor parte, con nuevas letras de tipo terapéutico y testimonial y de “crecimiento personal”, por usar las propias palabras de la intérprete, que, aunque funcionan en otros contextos, en un ámbito escénico restan eficacia poética a las letras. Eso sí, la intérprete tiene una voz deliciosa y su dicción flamenca es natural, bellísima. Como demostró por alegrías, por peteneras, por tangos con estribillo, por fandangos. Las soleares de Cádiz fueron un momento destacado del concierto. También las seguiriyas, rotundas e íntimas. La parte del recital en la que intervino el laudista me pareció muy forzada. Debía ser fruto de algún compromiso extraartístico. Interpretaron, con el instrumento antiguo, dos de las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla, la Nana y la Asturiana. Con una interpretación libre, no exenta de belleza. Y es que los originales son una delicia. La cosa se completó con una canción de Atahualpa Yupanqui, A qué le llaman distancia, y unas bulerías con estribillo de nuevo cuño. Un ejercicio de desnudez muy valiente al que le falta algo, puesta en escena, y le sobra mucho para ser un espectáculo y que quizá funciona mejor, como digo, en un entorno terapéutico para el que quizá fue creado. No en vano, Anillo se presentó como “cantaora y terapeuta”.
‘Camino de flores’. XXIV Bienal de Flamenco. Encarna Anillo con la colaboración de Miguel Rincón. Cante: Encarna Anillo. Laúd: Miguel Rincón. Guitarra: Andrés Hernández ‘Pituquete’. Palmas: Roberto Jaén y Diego Montoya. Lugar: Iglesia de San Luis de los Franceses. Fecha: Sábado, 26 de septiembre. Aforo: Lleno.
Imagen: Bienal de flamenco/Laura León.