
Posee unas condiciones naturales que causan asombro. Y felicidad. Así, su sentido del ritmo: los trabalenguas con los que cerró su recital por bulerías están al alcance de muy pocos. Alternando, en este fin de fiesta, el repertorio tradicional, al alcance de unos pocos privilegiados, con nuevas composiciones. Tiene, además, una afinación prodigiosa. Es un estudioso de la tradición, de manera que sigue ampliando su repertorio, cada día, como pudimos apreciar en el recital de esta noche, que presentó no pocas novedades. Además posee carisma escénico. Y una imagen poderosa protagonizada por su abundante cabellera y su porte. La noche se abrió con el cantaor interpretando a solas al piano un cante poco habitual como es la liviana, que remató con unos abandolaos, ya con el grupo al completo. Siguió con la primera entrega por bulerías dando fe de su prodigioso sentido del ritmo. A ella siguieron los tientos que remató por tangos donde combinó melodías tradicionales con otras de nueva creación en las que introdujo unos flamantes estribillos a cargo del coro femenino. El cante más grave no faltó a la cita en forma de bulería por soleá y sobrecogedoras seguiriyas que no estaban en el programa. En realidad, nada estaba en el programa ya que, según rezaba en el mismo, “esta espectáculo no contempla repertorio”. No, yo tampoco lo entiendo. En los fandangos a ritmo, ya en la recta final del recital, tocó el grupo al completo, rematando la noche, en el bis, también con este cante, en este caso en forma de fandangos naturales. Acompañándose a sí mismo al piano, además de la mencionada liviana, interpretó unas formidables granaínas de inspiración camaronera. También cantó al piano dos canciones, entre ellas el clásico de Luis Eduardo Aute Al alba. Fernández se aleja aquí de otras versiones flamencas, aportando una visión muy personal. La propuesta incluyó un cambio de vestuario: del negro con flecos inicial se pasó al blanco por completo del final. Diego del Morao ofreció un acompañamiento exacto, exquisito, muy sensible a los matices del cante, como es tradición en su casa. Pleno de compás y sabor jerezanos. Además de un tema como solista, unas bulerías deliciosas pertenecientes al que hasta ahora es su único disco en solitario, Orate. El trío de cuerdas ofreció un par de pinceladas de inspiración barroca y también el acompañamiento en los fandangos y en una de las mencionadas canciones. ¿Quién es el autor de estos brillantes arreglos de cuerda? No lo sé. Nada especificaba el programa de mano. Ni repertorio, ni arreglista. Y, la verdad, esta no es la mejor manera de divulgar nuestro arte.
‘De oro y marfil’ XXIV Bienal de Sevilla. Israel Fernández. Cante: Israel Fernández. Guitarra: Diego del Morao. Percusión: Ané Carrasco. Palmas y coros: Pirulo, Marcos Carpio. Cuerdas: Violeta Diez Diez, Lucía Borque Gallego, Helena Martínez. Coros: Tamara Malena y Juana del Mono. Lugar: Real Alcázar. Fecha: Lunes, 14 de septiembre. Aforo: Lleno.
Imagen: Archivo de la Bienal de Flamenco/Laura León.