
Segundo recital en el más emblemático de los espacios escénicos de la Bienal, el Patio de la Montería de los Reales Alcázares. Protagonizado por el joven cantaor de Chiclana Rancapino Chico. ¡Qué bonita la malagueña de Chacón! A su manera, naturalmente. Sin la rigidez del original, registrado por el magno cantaor jerezano en pizarra en las primeras décadas del siglo XX. Con naturalidad, con dulzura. Con solemnidad, por supuesto. Pero sin el engolamiento del original. Porque son otros tiempos, porque es otra sensibilidad cantaora la que se pone en juego. La hizo detrás de la del Mellizo, que es el Padre Nuestro de su casa, que canta como el que respira. Que también grabó en pizarra Aurelio Sellés en los años 20. Pero vaya, lo que cantó anoche Rancapino Chico fue su repertorio habitual. Lo que pasa es que el repertorio habitual del 80% de los cantaores actuales es el que se grabó en discos de pizarra. Que son “el antiguo testamento” dijo el presentador. Siguiendo el símil, ¿qué serían los cilindros de cera? ¿El rayajo altamiro? Fue Antonio Higuero el encargado de secundar al cantaor por malagueñas, con el estilo enfático habitual en el jerezano. Por soleares y seguiriyas le acompañó un sevillano, Rafael Rodríguez. Que a muchos les parece un guitarrista primitivo, por la impronta rítmica de su toque. Pero que encierra un rockero en su corazón. Impresionante Rodríguez en las soleares donde el cantaor chiclanero acudió a los estilos más naturales y equilibrados. En flamenco pasa que lo más antiguo es lo más refinado. A veces se confunde primitivo con primitivista. En realidad los que grabaron en cilindros de cera eran unos consumados estilistas. Lástima que no haya llegado a nosotros ninguno del Mellizo, que sabemos que hizo. Ninguno de Silverio, que podría haber hecho. Pero tenemos los testimonios hermosos de sus discípulos directos, algunos de ellos, sí, en pizarra. Portentosa también las seguiriyas, colmo de naturalidad y emoción. Para los cantes de fiesta se unieron ambos guitarristas. Alegrías de Aurelio Sellés, versión Rancapino. Tango de los tientos, en su versión gaditana. También el tango festero, con calas en la Niña de los Peines, que, por cierto, fue la que más pizarras registró en la historia. Bulerías cortas y sentimentales, bailadas por Luis Peña con un estilo delicioso, íntimo, lejos de los efectismos recurrentes hoy en el baile flamenco. Tanto que algunos espectadores se quedaron confusos, ¿es esto baile flamenco?Naturalmente. Fandangazos, también con el sello de la casa …. No faltó de nada. Ni siquiera un presentador, cosa que creo no haber visto jamás en la Bienal, que nos explicó, por si hiciera falta, lo que íbamos a sentir unos minutos más tarde. Aunque creo que lo que habló poco tuvo que ver con lo que escuché y vi.
‘Pizarra’. XXIV Bienal de Flamenco. Rancapino Chico. Cante: Rancapino Chico. Guitarra: Antonio Higuero, Rafael Rodríguez. Palmas y jaleos: Edu Gómez, Naim Real, Luis Peña, Sopa, Diego Montoya. Lugar: Real Alcázar. Fecha: Martes, 15 de septiembre. Aforo: Lleno.
Imagen: Archivo de la Bienal de Flamenco/Laura León.