TRÍO ARBÓS Y RAFAEL DE UTRERA | CRÍTICA

TRÍO ARBÓS Y RAFAEL DE UTRERA | CRÍTICA

Cante, Otros, XXI Bienal de Sevilla
  Clásicos y nuevas composiciones En esta segunda propuesta flamenca de la formación académica, el Trío Arbós da el paso hacia la composición, presentando varias partituras de su pianista, Juan Carlos Garbayo, que sustituye así a los Gander, Sotelo y Elena Mendoza de Flamenco Envisioned. En realidad el trabajo compositivo de Garbayo no está muy alejado del que lleva a cabo el Trío Arbós a la hora de armonizar los temas clásicos del flamenco. Se trate del flamenco contemporéano, en el caso de las composiones de guitarristas actuales, o del flamenco decimonónico, esto es, el que en este recital tiene al cante de Rafael de Utrera como principal protagonista. Las seguiriyas y las alegrías que presentó Garbayo como autor, las primeras compuestas durante el confinamiento, siguen muy de cerca el toque flamenco clásico, y…
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¡FANDANGO! | CRÍTICA

¡FANDANGO! | CRÍTICA

Baile, Cante, XXI Bienal de Sevilla
  Una propuesta bicéfala Fandango es una palabra de muy probable origen bantú , es decir, negro africano, que significa "reunión, fiesta". Hacia 1705 esta danza llega a España, estando acreditada en América unas décadas antes, y en la península se la conoce como "fandango indiano", es decir, americano. Pero en muy pocas décadas paso a significar lo español por excelencia, como vemos en las obras de Mozart o Casanova. Las investigaciones consideran que su ritmo ternario es el origen de la amalgama flamenca  y que en el fandango barroco ya encontramos este impulso rítmico, como en otras danzas relacionadas con esta, de la misma época, chacona, zarabanda, etc. La bicefalia tiene sus riesgos. Por supuesto que cuando funciona, enriquece nuestra visión, por aquello de que cuatro ojos ven más que dos. Pero toda la noche…
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PEDRO EL GRANAÍNO | CRÍTICA

PEDRO EL GRANAÍNO | CRÍTICA

Cante, XXI Bienal de Sevilla
  Clásicos y modernos El Granaíno es un hombre sin prejuicios que homenajea lo mismo a payos que a gitanos, que tiene como referentes a flamencos de la baja y de la alta Andalucía. Este cantaor es un milagro porque, con un hilillo de voz, eso sí, un hilillo que es de oro puro, obra maravillas. Como en su momento hizo el propio Fosforito, uno de los homenajeados de la noche. Cantó muy concentrado, muy serio El Granaíno. Y dando el corazón, como siempre. Sin duda el mejor recital de cante de lo que llevamos de festival. Afinando el repertorio de tres intérpretes que han influido enormemente en el flamenco de la segunda mitad del siglo XX y de lo que llevamos de XXI. El Granaíno cantó dos veces por seguiriyas,…
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TOMÁS DE PERRATE | CRÍTICA

TOMÁS DE PERRATE | CRÍTICA

Cante, XXI Bienal de Sevilla
  La chacona al golpe Tomás de Perrate vuelve a la Bienal con el mismo equipo y espíritu con el que renovó su mensaje hace dos años. Que un intérprete tan reputado y de inequívoca genealogía jonda como Tomás de Perrate asuma la chacona, las jácaras y las zarabandas, de esas de las que la Preciosilla de Cervantes, en su novela La Gitanilla, "salió rica", podríamos situarlo en la línea de un proceso de normalización en la asunción de nuestra historia y nuestro presente jondo que, esperemos, tiende a desterrar del todo nebulosas etapas herméticas y demás zarandajas. Algunas de estas danzas, versos y cantos barrocos, que se encuentran en el origen del flamenco, formaron parte de estos Tres golpes. O no. Quizá lo que ocurre, más verosímilmente, es que el cantaor se ha…
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PEDRO RICARDO MIÑO | CRÍTICA

PEDRO RICARDO MIÑO | CRÍTICA

Otros, XXI Bienal de Sevilla
  Una farruca romántica El univeso jondo de Pedro Ricardo Miño no es de este tiempo, que también, y sin embargo es de una frescura encantadora. Precisamente la lozanía de este músico es una de sus mayores virtudes. Tiene un pacto, con Dios o el Diablo, para que su música, siendo probablemente la más tradicional del piano jondo actual, resulte siempre joven. Pedro Ricardo Miño es inmune a las tendencias actuales, tanto del flamenco instrumental como de su propio instrumento. El jazz, que irrumpió en lo jondo con fuerza, sobre todo a partir de los años 60, no ha hecho mella en él. Desde una pulsación académica, sus referentes, bien lo dejó de manifiesto en este recital, son de antes de la revolución de Paco de Lucía: José Romero y, sobre todo, Arturo Pavón,…
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EL PELE | CRÍTICA

EL PELE | CRÍTICA

Cante, XXI Bienal de Sevilla
  Un artista de inspiración Me gustó mucho la malagueña. Es el primer cante con el que me he emocionado en este festival. A partir de ese momento El Pele se encontró a gusto. Lástima que fuera en la recta final del recital. Antes, se mostró inquieto y abandonó en un par de ocasiones la escena. En la malagueña pudimos apreciar todos los matices que atesora su garganta. También la variedad emocional que confiere a su cante. Incluso la inteligencia con la que compuso este tema, porque, como decía Stravinsky, el flamenco es un arte de composición, esto es, de disponer los diferentes fragmentos que forman un cante de la manera más adecuada, en un crescendo musical y emocional que tuvo su clímax en los abandolaos finales. Primero la granaína, la segunda de la…
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MARÍA TERREMOTO | CRÍTICA

MARÍA TERREMOTO | CRÍTICA

Cante, XXI Bienal de Sevilla
  La eficacia de la sencillez En su tercera comparecencia en este festival, la cantaora jerezana ha recurrido, como hizo José Valencia hace unos días en este mismo escenario, a los versos de Gustavo Adolfo Bécquer. Y lo ha hecho echando mano del mismo recurso que el cantaor de Lebrija: utilizar algunos fragmentos de las Rimas para cantarlos como textos de los estilos tradicionales por seguiriyas, martinetes, fandangos, etc. Pero lo ha hecho, inteligentemente, combinándolo con la otra estrategia para adaptar la poesía académica al flamenco, el recurso que, en su momento, llevaron a cabo Manzanita, Morente o, recientemente, Raúl Rodríguez, esto es, el de componer músicas completamente nuevas, aunque, por supuesto, flamencas, para los poemas becquerianos. Y la cosa ha funcionado. Tanto en una fórmula como en la otra. Y funciona, ante todo, porque la cantaora está…
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FARRUQUITO | CRÍTICA

FARRUQUITO | CRÍTICA

Baile, XXI Bienal de Sevilla
  Una pequeña diferencia Un estreno de uno de los grandes bailaores de nuestro tiempo, tocado por el genio dentro de una familia de grandes y personales bailaores. La novedad principal de la propuesta, al menos sobre el papel, era la dirección escénica de Ángel Rojas. No obstante, Desde mi ventana se parece mucho a los otros espectáculos de Farruquito hasta el punto de que el título del que se estrenó ayer sería intercambiable con el de la mayoría de aquellos. Lo que aporta Rojas es un pequeño matiz. Pero los pequeños matices, en estos niveles de excelencia artística, son precisamente los que marcan la diferencia. Rojas ha creado un espacio escénico íntimo que nos permite casi tocar al bailaor y contemplar su interior. A la derecha, ocupando la mayor…
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JOSÉ VALENCIA | CRÍTICA

JOSÉ VALENCIA | CRÍTICA

Cante, XXI Bienal de Sevilla
  Apuntes para un Bécquer flamenco Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los primeros críticos del flamenco con su reseña La Nena, ha sido uno de los autores que más atractivo ha suscitado entre los artistas flamencos, desde Manzanita, que, como Valencia, adaptó, entre otras, la Rima XXV, hasta Raúl Rodríguez, pasando por Morente y Calixto Sánchez. Con la excepción de este último, el resto de cantaores optó por componer música nueva para la poesía becqueriana que, aunque tenga conexiones con la lírica jonda, conexiones que estudió en profundidad el profesor de la Universidad de Sevilla Rogelio Reyes, no es poesía flamenca, pese a que ésta sea una de sus fuentes. No es solo un tema métrico, aunque este sea un problema fundamental para llevar a cabo una musicalización flamenca de las rimas. José Valencia ha…
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ROCÍO MOLINA | CRÍTICA

ROCÍO MOLINA | CRÍTICA

Baile, XXI Bienal de Sevilla
  En un océano proceloso La antítesis de Inicio la baila Rocío Molina en el agua. Sobre las olas o en las entrañas de un océano proceloso, negro. Predomina por tanto la melancolía aunque frecuentemente llevando los atavíos de la rabia. También el miedo. La soledad, la incomunicación. Con la oscuridad como elemento dominante, tanto en el vestuario como en la ilumación. Con el ceño fruncido y el pelo estirado. Muy exigente, también para el espectador. Es un entierro, un naufragio. Muy elegante, a veces, como en la farruca. La farruca es una contradicción, es el tango de un perfeccionista. Es la rabia estilizada, planchada y peinada con fijador. Es la rabia domesticada, políticamente correcta. O la seguiriya, trepidante. En eco. Un rumor ensordecedor. O la soleá, clásica, con bata de cola y medias. Un guiño, quizá, a…
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