JOSÉ VALENCIA | CRÍTICA

 

Apuntes para un Bécquer flamenco

Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los primeros críticos del flamenco con su reseña La Nena, ha sido uno de los autores que más atractivo ha suscitado entre los artistas flamencos, desde Manzanita, que, como Valencia, adaptó, entre otras, la Rima XXV, hasta Raúl Rodríguez, pasando por Morente y Calixto Sánchez. Con la excepción de este último, el resto de cantaores optó por componer música nueva para la poesía becqueriana que, aunque tenga conexiones con la lírica jonda, conexiones que estudió en profundidad el profesor de la Universidad de Sevilla Rogelio Reyes, no es poesía flamenca, pese a que ésta sea una de sus fuentes. No es solo un tema métrico, aunque este sea un problema fundamental para llevar a cabo una musicalización flamenca de las rimas.

José Valencia ha seguido los pasos de Sánchez y ha dado uno más respecto a sus precedentes al crear todo un espectáculo basado en las rimas. La cosa resulta artificiosa porque las melodías de la taranta, de la seguiriya, los fandangos, las granaínas, las cantiñas, el romance mairenista o los tangos no están hechas para estas letras. Por eso cuando adapta la Rima LIII, aunque los versos los leyéramos todos cuando estábamos primaria, la cosa funciona, porque hace una canción flamenca nueva, que canta a dúo con la onubense Sandra Carrasco, para unos versos que fueron concebidos para ser leídos, no cantados.

La puesta en escena ayuda poco, resultando superflua, tanto en los recitados, que en ocasiones no se escuchan, como en la interpretación. No añaden nueva información a la propuesta porque, como digo, las músicas con las que se sobreponen nos impiden reconocer los poemas.

Disfrutamos del torrente de voz característico del cantaor lebrijano, que en algunos pasajes contrastaba con el intimismo de los textos. Delicada y plena de colores resultó la voz de Sandra Carrasco en sus tangos y en el dúo final. Disfrutamos de la fantasía de la guitarra de Juan Requena y de la versatilidad de Diego Villegas a los vientos.

El maestro Morente siempre reservó las melodías clásicas para las letras populares y las nuevas composiciones para los poetas a los que admiraba. Incluso, aunque incluyera ambas vertientes de su arte en una misma interpretación, en un mismo cante. Como señala el maestro Amancio Prada, «cada poema pide su música». Se me ocurre que en el empeño de llevar a la escena jonda la obra de Bécquer hubiesen funcionado mejor, en este sentido, textos del autor directamente inspirados en el universo jondo. Así, podría haberse sugerido una puesta en escena de la vibrante leyenda La venta de los gatos, cuyas dos partes se articulan en torno a sendos cantes por soleá y seguiriya, pese a que en el año de su redacción aún no resultara habitual esta última denominación, que, como tal, no aparece en el texto de Bécquer. O el final del cuadro de costumbres La feria de Sevilla, una viñeta flamenca deslumbrante en la que se habla de la “gente flamenca” como los últimos de la fiesta, que, cuando todo el mundo se ha ido, cantan «las tristes o las seguidillas del Tillo» que bien podría ser El Fillo. Gente, continúa el poeta sevillano, que «canta lo hondo sin acompañamiento de guitarra, graves y extasiados como sacerdotes de un culto abolido que se reúnen en el silencio de la noche a recordar las glorias de otros días y a cantar llorando, como los judíos, super flumiem Babiloniae«. El autor ha atrapado aquí toda la esencia romántica del flamenco, ese desconsuelo por lo perdido, esa melancolía.

O, ya puestos, la mencionada crítica de Manuela Perea La Nena donde le afea el afrancesamiento de su vestuario y puesta en escena que, «con apariencia de flamencos, no lo son», para destacar las más puras esencias sevillanas de su zapateado, olé y boleras. Un romántico.

 

La ficha

‘La alta torre’. XXI Bienal de Flamenco. Cante: José Valencia, Sandra Carrasco. Guitarra: Juan Requena. Palmas: Manuel Valencia, Juan Diego Valencia. Vientos: Diego Villegas. Actor: Moncho Sánchez-Diezma. Adaptación literaria: Paco Robles. Dirección escénica: Belén Candil. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Lunes 7 de septiembre. Aforo: LLeno.

 

Imagen: Bienal de Flamenco/Claudia Ruiz Caro.