¡Conozca la 'Historia del Flamenco'!

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Un guitarrista personal

El arte de Soler es muy físico. Violento, casi atroz. Ofreció tres bailes y un mismo estado de ánimo. En los tangos no hubo sonrisas cómplices ni movimiento de caderas, despojando al baile del elemento erótico característico de este estilo. Es el exceso que asociamos en los últimos tiempos, léase setenta años atrás, al baile de Granada. Digo en los últimos tiempos porque esto no tiene nada que ver con La Chata de la Jampona o María la Jardín, por poner dos ejemplos a vuelapluma. Parece que se siente más cómoda en los estilos graves, como la seguiriya con bata de cola, toda de negro, que abrió su recital. O la soleá con mantón con la que cerró su actuación, sometiendo al complemento señalado a un buen número de movimientos y contorsiones y convirtiéndolo en un elemento dramático. Quizá sea eso, el dramatismo, el elemento característico de esta intérprete y lo que la llevo a obtener el primer premio en la modalidad de baile en el último Concurso Nacional de Córdoba.

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