Los primeros que grabaron el estilo fueron artistas inequívocamente flamencos, como los sevillanos Antonio Pozo El Mochuelo o Pastora Pavón La Niña de los Peines. También las cupletistas le dieron a las sevillanas, como Imperio Argentina o Encarnación López. Pero fue un estilo flamenco hasta que la independencia de los 60 las acercó al mundo de la canción ligera. Luego, discutir sobre las fronteras del mapa es un ejercicio intelectual porque, como dijo el clásico, el mapa no es el territorio. Si Camarón canta por sevillanas, son flamenco. Si Lola Flores baila sevillanas de pito y tambor para la cámara de Saura, son flamenco. Y si no lo son, a mí particularmente me da igual. Lo que me interesa es el arte, la emoción, venga de donde venga. Si las canta Rafael de Utrera, son flamenco. Si las baila Manolo Marín, son flamenco. Si las baila Ana María Bueno, son flamenco.

Sevillanas sentimentales. Sevillanas lacrimógenas. Muchos romances frustrados, muchos amores desafortunados. El concierto representa una de las formas de las sevillanas actuales. No la vitalidad del género. Tampoco la variedad que ha tenido el mismo a lo largo del tiempo. Fue un recital de cuatro cantaores de sevillanas actuales que, además, tienen una estética muy parecida. Tampoco al nivel coreográfico el concierto ofreció variedad ya que fue, ante todo, un recital de cante. El baile era un puro adorno, a veces confinado al fondo del escenario. De los bailaores la única que gozó de crédito fue Carmen Lozano. Pero que, como digo, su presencia era meramente ornamental. Y luego, si invitas a grupos de sevillanas tradicionales de Lebrija y de seguidillas alosneras, ¡déjanos que los veamos! ¡Que los oigamos! Los grupos tampoco tuvieron crédito y se tuvieron que conformar con un micrófono para todos, esquinados a un lado del escenario. En realidad, los grupos fueron un pero pretexto ya que, durante su intervención, el protagonismo siguió siendo del cuarteto protagonista, que se apropió de los respectivos repertorios lebrijano y alosnero. Pero ¡qué gusto dio descansar por un momento de la temática de marras! Tres son los temas del concierto: los amores contrariados o felices, el amor a Sevilla, y el amor a la romería del Rocío. Por eso dio gusto salir de ese universo con las seguidillas bíblicas de Alosno o las sevillanas humorísticas de Lebrija. También hubo un par de calas en la sevillana de autor del pasado, léase Pareja-Obregón o Feliciano Pérez-Vera. Eso sí, fue un gusto ver a Ana María Bueno y al maestro Manolo Marín bailando sevillanas. Qué delicia las manos de Bueno. Y qué gusto volver a ver subirse a un escenario a Manolo Marín a noventa años. Rafael de Utrera hizo unas sevillanas de temática utrerana que le cantó a Carmen Lozano. Por lo demás, como digo, homogeneidad musical y homogeneidad coreográfica. Se bailaron, una y otra vez, las cuatro sevillanas que hoy llaman populares, olvidándose de de las tres restantes. Las que el maestro Otero llamaba “sevillanas dobles” y que hoy se conocen como sevillanas boleras. Se ha perdido una oportunidad de acercar este género maravilloso al público flamenco.
‘Fue tu querer’. XXIV Bienal de Flamenco. Macarena de la Torre, Juan de Mairena, Lidia Hernández con Rafael de Utrera, Carmen Lozano, Manolo Marín, Ana María Bueno y Fran Fernández. Cante: Juan de Mairena, Macarena de la Torre, Fran Fernández, Lidia Hernández. Guitarra: Fernando Iglesias ‘Mae’, Francis Gómez Cruzado. Percusión: Agustín Henke. Artistas invitados: Manolo Marín, Ana María Bueno, Rafael De Utrera, Carmen Lozano, Representación de las cruces de Alosno y Lebrija. Dirección: Enrique Casellas. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Domingo, 27 de septiembre. Aforo: Lleno.
Imagen: Juan de Mairena durante el espectáculo/ Bienal de Flamenco/Laura León.