
Variaciones de una promesa de Juan Diego Mateos, tiene la fortaleza rítmica característica de la tierra de su autor, Jerez, pero con un impulso mesurado, calmo. Pero no se trata de una calma cualquiera. No se trata de una calma que acontece como una gracia, como un don. No. Esta no es gratuita. Esta es la que sobreviene después de una larga lucha. ¿Recuerdan cuando los flamencos se saludaban con un “aquí, en la lucha”?
Sonaron anoche sobre las tablas de la sala Manuel Llanes dos temas perfectamente radiables. El de Luis Gallo son unos tanguillos, género creado, en su configuración actual, precisamente por Paco de Lucía, con un tema lírico, cantable. El de Melón Jiménez está más cerca de la llamada música étnica con predominio del elemento rítmico subrayado por la guitarra pero también por la tabla hindú. Los tres intérpretes de esta seguiriya se presentan sobre la escena sin jerarquía, pese a que el trío tenga el nombre del guitarrista. Comparten protagonismo en igualdad de condiciones y, de hecho, la flauta de caña de Lara Wong resulta preponderante en el aspecto melódico. En esta línea, aunque en una disposición más tradicional, es decir, lo que hoy se entiende como guitarra flamenca tradicional, los fandangos de Huelva de Francis Gómez titulados Ribera del Tinto con los que obtuvo el cuarto premio y 1.200 euros. El gaditano Antonio González había abierto esta segunda parte del concierto con La lectura, inspirado en las pinturas negras de Goya. La calidad de esta composición se ha visto recompensada con el segundo premio del concurso y los 3.000 euros con los que está dotado.
En contraste con estos cuatro temas en los que el solista se presentó respaldado por un grupo de acompañamiento, el comienzo del recital, los cuatro primeros temas, fue de pura guitarra solista, incluyendo el de Juan Diego Mateos ya reseñado. La taranta de Chico Gallardo es estática, contemplativa, en diálogo con la tradición del género. Este tema, titulado Creencias obtuvo el tercer premio de la noche y 1.500 euros. La minera del catalán Juan Antonio Moya fue el tema más corto de la noche, por el intérprete más joven. Adiós, vida mía fue la composición que abrió la noche en la guitarra del cordobés Luis Medina, muy sentimental. El primer premio fue declarado desierto.
Imagen: El guitarrista Antonio González durante su actuación. Lolo Vasco/Fundación SGAE.