
La cantaora y guitarrista María Marín presenta su segundo disco con adaptaciones literarias, versiones y una composición propia. El segundo disco de la cantaora y guitarrista María Marín presenta composiciones propias, adaptaciones de poesía clásica, calas en el Renacimiento y en el Clasicismo del cancionero español y cinco versiones muy heterogéneas.
El disco presenta una única composición enteramente propia, Los caracoles de Julia, con un poderoso trémolo y donde Marín mezcla la letra de composición propia con retales de la letra tradicional del estilo jondo de cantiñas llamado caracoles.
En A la fuente vieja pone música a cuatro versos extraídos del Cántico espiritual, poema mayor de la literatura mundial firmado por San Juan de la Cruz. ¿Cómo afronta la mística María Marín?
Con disonancias, lirismo, ritmo, color y silencio, unas cantiñas flamencas tradicionales, siseos y algún aullido. En Voz de tierra y espinas pone música a un fragmento de Sentado sobre los muertos de Miguel Hernández, poema que ya seleccionara en su momento Enrique Morente para su disco hernandiano de 1971.
En El anillito de plomo es Lorca el adaptado. La primera parte de la pieza es muy rítmica, frenética, frenesí que se ve subrayado por el arreglo de viento metal de Juan M. Jiménez en la única colaboración que incluye el disco. Se trata de la Canción china en Europa. La segunda parte de la pieza, que incorpora otro poema de Lorca, El lagarto está llorando, tiene un carácter elegíaco. Ambos poemas están incluido en el grupo de «Canciones para niños» del libro Canciones 1921-1924 (1927). También incluye Las tres Marías versiones de la Nana de Sevilla y del Zorongo gitano que grabó el poeta, al piano, con la voz de La Argentinita en 1931, con arreglo del propio Federico García Lorca.
El tema se llama aquí El galapaguito. Creo que el tema lo arregló Marín para un espectáculo del Ballet Flamenco de Andalucía en homenaje a Antonio Ruiz Soler. Toda la vida os amé es un villancico de Luys de Milán incluido en El libro de música de vihuela de mano intitulado El Maestro (1536). De Fernando Sor (1778-1839) incluye tres seguidillas de comienzos del siglo XIX.
Las tres Marías incluye (otras) cinco versiones de músicas ajenas, más allá de las composiciones del cancionero clásico español mencionadas. Muy diferentes cada una de ellas, cada una más alejada que la anterior del universo jondo. De inspiración morentiana es En un sueño que no es sino la recreación del tema En un sueño viniste en el que Morente pone música a la traducción de Miguel José Hagerty de un poema de Al-Mutamid, en su disco de 1983 Cruz y luna. Incluye deliciosas variaciones a la guitarra de una las melodías morentianas más bellas. De Los Chichos presenta Marín Yo quiero a mai, uno de los temas más populares del trío rumbero madrileño, un tema que firma el nunca bien ponderado Jeros, del que hablábamos aquí hace dos semanas. Y Señorita, el clásico de la copla de Juan Solano con letra de Rafael de León. Hay también aquí una versión silbada del Ave María de Shubert, composición bien conocida por todos ustedes. Por cierto que la Niña Pastori hizo también en su momento su propia versión de este tema. Lullaby es una nana de Tom Waits traducida para la ocasión, incluida en su disco de 2002 Blood money.
La dicción y la pulsación son de una pulcritud exquisita. Me ha gustado escuchar a María Marín sin la pátina de ironía o distanciamiento a la que estábamos acostumbrados en los espectáculos de baile en los que colabora. Aquí encontramos una María Marín, cantaora y guitarrista, franca, directa, emotiva. Y nos gusta. Nos gusta más.
‘Las tres Marías’ María Marín. Prod. Raúl Cantizano. Plan B Records.