
Posee esta almeriense una voz natural , sin artificios. Sutil en las transiciones y poderosa cuando así lo requiere la interpretación del cante. Así en la malagueña y la granaína de Vallejo, rematadas con fandangos del Albaicín con los que abrió su recital. En los tangos de Granada Alberto López hizo un guiño a la familia Habichuela, uno de cuyos más reputados representantes, Pepe, ha muerto hace unos días. Tangos del Camino y también de Morente. Por tarantos hizo un cante valiente, muy exigente. Las cantiñas las inició con las melodías cordobesas para desembocar luego en las alegrías clásicas. Muy curiosa fue la guajira que remató por tangos, aunando así, con mucho gusto, los dos estilos cubanos del flamenco, uno rural y blanco y otro habanero y negro. El final del recital lo constituyeron unos fandangos muy sentimentales que la cantaora interpretó en pie y sin megafonía. Alberto López ofreció un acompañamiento directo, seco, muy efectivo y sensible a los matices del cante. Seis cantes flamencos que nos trajeron aires del oriente andaluz en la noche del Alcázar, con alegrías de Córdoba, tarantos de Almería y aires de Granada, esa otra región jonda tan interesante como en ocasiones olvidada por estos lares. Son otros matices, otros colores, otra luz. Pérez hizo unos cantes muy exigentes, al alcance de unas pocas voces. Un aire que, de repente, se vio inundado de ceniza procedente del incendio que nos asola y que perturbó el descanso de los pavos reales.
XXVII Noches en los Jardines del Real Alcázar. ‘El duende del atardecer’ María José Pérez. Cante: María José Pérez. Guitarra: Alberto López. Lugar: Jardines del Real Alcázar, Sevilla. Fecha: Martes, 11 de agosto. Aforo: Lleno.
Imagen: Actidea.