¡Conozca la 'Historia del Flamenco'!

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Atletas y cómicos

Los bailaores actuales son atletas. Los músculos son una coraza. Y la escena, la vida, una lucha por la productividad, una huida continua que provoca agotamiento. Como Rocío Molina es una artista autosuficiente, que dirige, coreografía, canta, baila y toca la batería, Calentamiento incluye la crítica del espectáculo: “Estamos cansadas, somos bailarinas cansadas que bailamos cansadas y hacemos espectáculos cansados” dice en su disertación. El espectáculo es un reflejo de su trayectoria en la que, después de una obra en la que se desnuda, viene otra en la que impone la ironía o el distanciamiento pudoroso. En algunos pasajes parecía que se desnudaba pero enseguida, como un velo, hacía acto de presencia el humor irónico. El humor se ha convertido en una tendencia del flamenco contemporáneo. Los bailaores de hoy son atletas y cómicos. Comedia física pero, sobre todo, comedia intelectual. Este es un espectáculo para intelectuales. Para inteligentes. Para artistas, que excluye al público general. En Cómo se hace una novela Unamuno hizo una novela de la explicación de cómo se hace una novela. En Calentamiento Molina hace uno espectáculo del calentamiento previo a un espectáculo. Pero no es lo mismo. En realidad todo está medido, ensayado, minuciosamente preparado. No hay improvisación “a lo que salga” como decía el filósofo vasco. Calentamiento es un espectáculo convencional. Con una estructura férrea, a pesar de que aparenta carecer de estructura. Es un espectáculo cuya temática es el calentamiento de un espectáculo, como podrían ser, pongo por caso, las carreras de coches. Molina, que es autosuficiente, se desdobla en la bailaora y la directora. La directora es exigente, se habla a sí misma en tercera persona. Pide más. Sin concesiones. En ocasiones evoca la figura paterna, en este caso materna. En un momento dado, esta figura se proyecta en el personaje que interpreta El Oruco, aunque no era necesario. Las mujeres aportan ternura, sensualidad, humor físico, aunque su papel es anecdótico porque, como digo, todo en esta obra gira todo el tiempo en torno a Rocío Molina y su pasión bailaora. Eso sí, me hubiese gustado escuchar el fandango un poco mejor. Todo el espectáculo es discursivo pero en la primera parte me aburro un poco. Pero, como es autosuficiente, eso está previsto. También Bergman habló de la importancia del aburrimiento en el arte. Aunque, como toda la obra de Molina, es ante todo un espectáculo físico, muy exigente (recuerden a la directora), un prodigio. Molina es una atleta. (Y una cómica con un micrófono: el club de la comedia). Capaz de llevar la destreza física un milímetro más lejos. Una obra frenética, virtuosa, histérica por momentos. En una sociedad agotada no cabe esperar sino fórmulas agotadoras. Es el lenguaje del imperio fabril.

 

‘Calentamiento’. Baile: Rocío Molina. En escena: Ana Polanco, Ana Salazar, María del Tango, Gara Hernández, José Manuel Ramos ‘Oruco’. Dirección y coreografía: Rocío Molina Codirección y textos: Pablo Messiez. Dirección musical: Niño de Elche. Diseño de iluminación: Carlos Marquerie. Colaboración escénica: Cabo San Roque. Diseño y confección de vestuario: Roberto Martínez. Espacio sonoro y técnico de sonido: Javier Álvarez. Lugar: Teatro Central. Fecha: Viernes, 10 de abril. Aforo: Lleno.

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