
El próximo día 29 se cumplen 75 años del nacimiento de Jeros, que coincide con el documental que Televisión Española ha dedicado a Los Chichos en la serie Imprescindibles. Me gusta el grafismo del documental, y la presentación visual en general. Y me quedo con las ganas de saber más sobre la música de Los Chichos. ¿Cuántos discos publicaron? ¿Qué instrumentistas participaron en ellos? ¿Cuántas giras daban y en qué tipo de locales, además de en las cárceles? ¿Qué formación llevaban en los directos? Se dice que Jeros era un genio, cosa en la que estoy de acuerdo. Pero no explica por qué: ¿por su calidad vocal? ¿por su calidad como letrista? ¿como melodista? Eché de menos a Chaboli, el hijo de Jeros, también artista. Y a su esposa, Niña Pastori, una de las grandes valedoras y reivindicadoras de la obra de Jeros tras su muerte.
Eché de menos a Joaquín Sabina, productor del último disco de Jeros con el grupo. Y, ya puestos, a Santiago Segura, que los reivindicó en los momentos difíciles en la segunda entrega de su famosa saga, ahora nuevamente de actualidad.
Eché de menos que entrevistaran a sus colegas y competidores, singularmente Los Chunguitos. Pero, en fin, ya saben que se hace lo que se puede, no lo que se quiere. Eché de menos que se nos contara algo de los discos que publicó Jeros en solitario. En sus canciones hay mucha rabia y mucho deseo: Libre quiero ser, Ni más ni menos, Mi condena cumplí, De la salud y la libertad
Los protagonistas individuales de estos himnos generacionales son espejos de toda una sociedad que salía del yugo y oteaba el horizonte en busca de tiempos mejores. Claro que el día a día era duro: Te tienes que vender, Niña ¿por qué lloras?, Amor de compra y venta, Calla chiquitín… Y, por supuesto, la evasión, bien en la fiesta, Noches de Barcelona, Bailarás con alegría; o en las adicciones, La cachimba, ¿Qué tendrá Marbella?, Amor y ruleta. Cada uno de estos títulos es un himno, la mayoría de los mismos firmada por Juan Antonio Jiménez Muñoz, alias Jeros, o “el del medio de los Chichos” en afortunada expresión de los Estopa, trágicamente desaparecido, como si se tratase de una de sus canciones, en 1995. Los otros dos miembros fundadores del grupo, Julio y Emilio González, continuaron cantando hasta ayer mismo. Los Chichos no tenían que buscar mucho para encontrar la inspiración de esa realidad suburbial: la leyenda dice que Jeros compuso su primer éxito, Libre quiero ser, en los calabozos de la Puerta del Sol.
El trío vivía y moría en uno de aquellos asentamientos periurbanos de aluvión del Madrid de la inmigración de los 60 y 80. El paro, la heroína, la delincuencia, el alcoholismo, la prostitución y la violencia campaban por sus respetos y entraban a borbotones en la música del grupo.
Por vez primera, al menos desde 1939, la realidad se colaba en la música popular española. Verdad de a puño, más allá de la corrección gramatical o política. Esas rumbas tan flamencas son, no sólo el resumen de la historia de la música popular en España sino la historia misma de este país, de los autos de choque a la crónica negra: El Vaquilla, Campo de la Bota … No sé si la España de los 80, época en que Jeros abandona el grupo a consecuencia de una larga crisis artística del mismo, patente en los dos últimos trabajos en estudio de la banda, estaba preparada para Los Chichos. La música de Jeros, y Emilio y Julio González era directa, como sus letras, suburbial y pobre, y España entonces empezaba a tener pretensiones de nuevos ricos.