
Lo novedoso de este concierto es proponer una nueva puesta en escena para la guitarra flamenca de concierto. Por vez primera, un intérprete se aleja del combo flamenco propuesto por Paco de Lucía en los 80. Es cierto que hubo otros intentos. Y, desde luego, la guitarra puramente solista no se extinguió con el Niño Ricardo, Sabicas y Serranito, aunque sí declinó, quedando como un residuo para los muy cafeteros. En este caso, nos encontramos con una propuesta con vocación de popularidad. Una guitarra que no quiere permanecer encerrada en el cuarto de los exquisitos. No hay percusión, ni bajo eléctrico, ni instrumentos de viento sino un grupo de acompañamiento femenino. Y 20 micrófonos distribuidos por un espacio escénico aforado por la iluminación para hacerlo íntimo. Con alguna que otra excentricidad, como los efectos de sonido pregrabados o el hecho de tocar de espaldas al público. ¿Un homenaje a Manolo de Huelva, quizá? Por lo demás, se trata de música deliciosa, muy lírica, clara, directa, en la que todo está claro. Es la elocuencia de una guitarra que, alejándose de la estética dominante, no se pierde en sugerencias o balbuceos sino que tiene claro lo que quiere y lo dice sin ambigüedades. No puede haber sobreentendidos porque todo está puesto sobre las tablas. El mensaje es lo que vemos, lo que oímos, sin más. Que se alimenta de la guitarra de concierto de los años 50 y de la estética del pop hispano y la canción aflamencada de nueva hornada. Hasta el punto de que, en algunos pasajes, singularmente en la taranta, el tocaor echa mano de la voz. De su propia voz. Por lo demás, es el coro de novias flamencas el que protagoniza la parte vocal y la rítmica, con la percusión corporal. Digo de novias porque así, de blanco, se presentan en la escena, representando seis momentos de una novia en su noche de bodas. Soleares, seguiriyas, tarantas, bulerías, tangos, alegrías, etc. Que, como decía arriba, no resultan novedosos a nivel armónico ni melódico, por más que proponga melodías de nueva creación, las que firma el intérprete. Pero no suponen una indagación técnica más allá de la mencionada tradición guitarrística de los años 50. Y eso que Cortés mostró su dominio de su instrumento sobre la escena. Pero no pretende ser un virtuoso al uso de los tiempos presentes. Lo que pretende es divertir y divertirnos, y eso es lo que hizo. Divertir a un público muy joven, que no es el habitual de este ciclo, ni de los conciertos de flamenco, sino que ha conocido el nombre y la música de Yerai Cortés por otras vías, quizá por la película de Antón Álvarez de 2024, La guitarra flamenca de Yerai Cortés.
‘Guitarra coral’. Andalucía Flamenco. Yerai Cortés. Guitarra: Yerai Cortés. Coros y palmas: Macarena Campos, Salomé Ramírez, María Reyes, Elena Crespo, Nerea Domínguez, Marina Medina. Lugar: Teatro Central. Fecha: 29 y 30 de noviembre. Aforo: Lleno.