BIENAL DE FLAMENCO

 

La Bienal da un vuelco con el nombramiento de Chema Blanco

El gestor cultural dirigirá la próxima edición de la cita jonda, a la que llega tras concluir la etapa del reputado profesor universitario Antonio Zoido

 

Se avecinan nuevos tiempos para el festival más importante de nuestra ciudad. Chema Blanco, recién nombrado director de la Bienal de Flamenco de Sevilla, obedece a un perfil muy distinto de los de los directores que habían asumido este cargo en los últimos tiempos. Antonio Zoido, su predecesor, era un estudioso brillante, un reputado profesor de Universidad. Blanco es un productor de flamenco desde hace más de dos décadas muy apegado a la actualidad jonda por su trabajo, durante 12 años, para Israel Galván, cuando la productora A Negro se ocupaba de gestionar los proyectos del bailaor sevillano.

Conociendo la forma de pensar de Blanco, estoy seguro de que va a dar una orientación nueva al festival. No sólo en relación con el trabajo de Zoido, ya que se trata, como digo, de perfiles muy distintos por generación, formación, trayectoria profesional y carácter personal. Zoido que, por cierto, tuvo que afrontar dos ediciones muy complicadas, la primera porque la programación ya estaba en buena parte diseñada cuando llegó y la segunda por la pandemia.

El perfil de Chema Blanco no se parece a ninguno de los que tenían los anteriores directores de la Bienal. De hecho, a día de hoy, Blanco sigue siendo asesor artístico del Festival de Flamenco de Nîmes, circunstancia que sin duda va a provocar sinergias entre los dos festivales y, esperemos, con los demás que pueblan el panorama jondo, desde Jerez a la Suma, pasando por Las Minas. Además, esta vocación de internacionalidad, universalidad y transversalidad está presente en todos los trabajos que Blanco ha llevado a cabo en el mundo del flamenco en el que ha trabajado también con otros grandes artistas como Miguel Poveda, Fernando Terremoto o Inés Bacán.

 

Israel Galván y Fernando Terremoto en ‘La edad de oro’, espectácuolo producido por Chema Blanco.

JUAN CARLOS MUÑOZ/DIARIO DE SEVILLA

 

El nuevo director de la Bienal de Flamenco es un buen conocedor y degustador de otros festivales artísticos de Sevilla, como el Femás, El Monkey Week o Nocturama, y es seguro que también va a tender puentes con estas programaciones y otras que se llevan a cabo en nuestra ciudad.

Chema Blanco es un cordobés de Belalcázar nacido en Madrid en 1965, que vive en Sevilla desde 1992. Estudió Relaciones Laborales en Córdoba y su actividad profesional siempre ha estado ligado al mundo de la cultura. Máster en Producción Audiovisual por la Universidad Barcelona, se inició en la Editorial Recoletos, y luego pasó al mundo de la producción audiovisual, llegando a dirigir una serie de 13 capítulos para Canal Sur, De Frente, en la que trataba el tema de la homosexualidad en diferentes contextos, el familiar, el laboral, etc.

Conoce el flamenco desde la infancia, a través de los discos familiares de El Lebrijano, Lole y Manuel y Pepe Marchena. Pero fue Israel Galván el que deslumbró a Blanco en Los zapatos rojos hasta el punto de que unos años más tarde pasó a trabajar, junto a su socio en A Negro, Cisco Casado, para el bailaor. Él fue su maestro en el flamenco, el que le enseñó, junto a Pedro G. Romero, que el flamenco es una música, una danza y también una forma de vida. Trabajó también una temporada como director de programas culturales del ICAS y en 2017 empieza a asesorar, sin compromiso de exclusividad, al Festival de Flamenco de Nîmes.

Es un gran aficionado al cante flamenco, especialmente el interpretado por mujeres, y entre sus ídolos están La Perla de Cádiz, Inés Bacán, Rocío Márquez y María Terremoto, por la que siente una devoción especial dado el vínculo, profesional y personal, que tuvo con el padre de la cantaora.