NIÑO JOSELE | CRÍTICA

 

El arte de la variación melódica

Niño Josele presentó en Sevilla algunos de los temas que serán parte de su nuevo disco. Lleva ocho años sin presentar un álbum con nuevas composiciones, desde El mar de mi ventana. El concierto se articuló sobre largas suites en las que los temas, por bulerías, tangos, rumbas, tarantas, alegrías, granaínas, martinetes, eran en ocasiones meros pretextos para la variación melódica, no solo de la guitarra, también del piano, el bajo eléctrico, la flauta e, incluso, la percusión y el cante.

Todos los músicos tuvieron su ocasión para el lucimiento y la banda mostró asimismo su compenetración en una propuesta jazzística también en el aire improvisado, aunque en ocasiones se percibieran algunas dudas de parte de los intérpretes. Pero qué duda cabe que este espíritu abierto contribuyó al éxito de la propuesta que incluyó músicas propias y ajenas. Así el tema Zyryab, de Paco de Lucía, que tantas veces tocó Niño Josele en los diez años que permaneció en el grupo del de Algeciras. Con todo, lo que más me gustó fue el número en solitario con el que abrió el concierto, una suite donde demostró que es un enorme melodista y que posee una seguridad técnica asombrosa en todos los aspectos de concertismo de guitarra. También el dúo que ofreció junto a José Heredia fue muy emotivo. El resto de la propuesta resultó fundamentalmente rítmica.

La realidad musical actual de Niño Josele es fundamentalmente jazzística, con una franca debilidad por el piano. El grupo es muy joven y está muy compenetrado, como decíamos.

La ficha

‘La vida es sueño’. Guitarra: Niño Josele. Bajo eléctrico: Julián Heredia. Piano: José Heredia. Cante/flauta: Antonio Gómez ‘El Turry’. Percusión: Johny Cortés. Lugar: Teatro Central. Fecha: Martes 10 de marzo. Aforo: Media entrada.

 

Imagen: El guitarrista almeriense presentó sus nuevas composiciones en Sevilla.