BALLET NACIONAL DE ESPAÑA | CRÍTICA

 

Un genio del flamenco

Es muy difícil resumir en una sola propuesta, aunque ésta alcance casi las tres horas, todos los aspectos artísticos de Antonio Ruiz Soler. Ha sido uno de los grandes del flamenco, quizá el bailaor más completo de la historia. Además de los méritos de todos conocidos, mantengo la tesis de que el taranto moderno, con ritmo binario y final por tangos, se debe a Antonio. También la Escuela Bolera, tal y como hoy la conocemos, le debe mucho a sus Sonatas, una de las coreografías que pudimos ver en esta propuesta del Balle Nacional que nos dio la posibilidad de contemplar en toda su extensión dos de los espectáculos más sobresalientes de Ruiz Soler, el mencionado y la Fantasía galaica, tal y como los concibió el propio autor para su reestreno a cargo del Ballet Nacional. Ambas obras nacieron en esa década prodigiosa para Antonio que fueron los 50.

Pero las reestrenó el Ballet Nacional a finales de los 70 y en los primeros 80. Esta fue la versión que vimos en el Teatro de la Maestranza y que nos mostró la variedad de pasos y lo vistoso y colorido de los montajes balletísticos de Antonio. Estupenda Miriam Mendoza, que también lo estaría evocando a Rosario más tarde, y estupendo Eduardo Martínez teniendo que emular nada menos que al propio Antonio en uno de sus números más conocidos. El espíritu de Antonio sopló en el Vito, en una versión orquestal que firma Manuel Coves pero que debe ser de uno de los músicos que trabajaron en la película Hollywood canteen, entre los que se contaba el mítico Fletcher Henderson.

 

Y es que la coreografía sigue fielmente la versión de este film y por eso fue el número más destacado de la noche. En la parte flamenca la formación no acudió a los originales de Antonio, sino que trabajó con coreografías de Miguel Ángel Corbacho y del propio Olmo, director del Ballet. Antonio, que es el creador de taranto moderno como he dicho, ya que Carmen Amaya lo cantaba y bailaba a ritmo de tres, siempre reservó este número para la primera bailaora de la compañía, fuera Rosario, Flora Albaicín o Carmen Rojas.

En el Maestranza lo vimos interpretado por Rubén Olmo en una coreografía que contenía más guiños al maestro Manuel Marín que al propio Antonio. Las versiones de los caracoles y del martinete, con once bailaores en escena en este último número, incurrieron en algunos de los amaneramientos hiperríticos propios del flamenco contemporáneo. Los originales de Antonio por estos palos merecen la misma atención que el espectáculo brindó al resto de su legado

 

La ficha

Centenario Antonio Ruiz Soler. Ballet Nacional de España. Director: Rubén Olmo / Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Dir.: Manuel Coves. Baile: Rubén Olmo, Esther Jurado, Francisco Velasco, Aloña Alonso, Inmaculada Salomón, Antonio Correderas, Sergio García, Eduardo Martínez, María Fernández, Débora Martínez, Miriam Mendoza, José Manuel Benítez, Albert Hernández, Carlos Sánchez. Cuerpo de Baile del BNE. Músicos: Saray Muñoz, Gabriel de la Tomasa, Juan José Amador, Carmen Solís (voz); Enrique Bermúdez, Jonathan Bermúdez, Diego Losada y Víctor Márquez (guitarra); Roberto Vozmediano (percusión); Juan Álvarez, Jose Luis Franco y Marcelino López (piano). Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves, 15 de abril. Aforo: Lleno.

Imagen: Un pasaje de la representación del Ballet Nacional en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.