MANOLO BRENES | OBITUARIO

 

Muere el tocaor Manolo Brenes

Acompañó a José Menese en su mítica actuación en el teatro L’Olympia de París

Manolo Brenes (Manuel Delgado Lara, Brenes, Sevilla, 1928), hijo de la cantaora Niña de Brenes y del guitarrista José Carmona, se inició en el mundo del flamenco siendo un niño. Su pasión fue el cante y como cantaor publicó su primer disco acompañado de la guitarra del Niño Ricardo. Luego, sus pasos en el mundo del flamenco lo encaminaron hacia la sonanta, pero siempre mostró un respeto reverencial por el cante, siendo, eminentemente, un guitarrista de acompañamiento que jamás sucumbió a tentaciones solistas. Comenzó a tocar en el entorno de la Alameda de Hercules y en El Guajiro. Acompaña a Menese en los discos Cantes para el hombre nuevo (1971), Los que pisan la tierra (1974), La palabra (1976), Andalucía, 40 años (1978), y, especialmente, En el Olympia (1974), donde el protagonismo exclusivo de la guitarra recae en Brenes. De hecho, en este periodo Brenes es el guitarrista de José Menese en los festivales andaluces, de ahí que en el disco parisino, que es un directo estricto, sin retoques, Menese aparezca, como solía entonces hacerlo en sus recitales, con la sola compañía de Brenes. También le acompaña en un single realizado con motivo de una edición de lujo del libro de Rafael Alberti Nunca fui a Granada (1975) que incluye poemas y litografías y en el que Manolo Brenes toca por soleá para el cante de Menese sobre el poema homónimo. Igualmente le da la réplica en el programa que la serie Rito y geografía del cante (1972) le dedicó al cantaor de La Puebla. En esta época grabó también para otros cantaores moriscos, Diego Clavel (Cantes vividos, 1973, La raíz del grito, 1974), y Miguel Vargas (Cantes, 1974), así como para el Beni de Cádiz (Cantes, 1973) y El Chocolate. A todos ellos, y a muchos más, entre ellos la Niña de los Peines, Pepe Pinto o Antonio Mairena, los secundó también en directo en festivales de toda la geografía andaluza. Residió durante 5 años en Caracas.

 

Imagen: JOSÉ LAMARCA