ASÍ CANTA NUESTRA TIERRA EN NAVIDAD | CRÍTICA

 

Navidad flamenca

La colección ‘Así canta nuestra tierra en navidad’ faltará este año a su cita, pero la Fundación Cajasol ofrece en su web una recopilación de los volúmenes anteriores de acceso gratuito

Desde 1982 nunca había faltado a su cita, pero este año, por las razones de todos conocidas, no podremos disfrutar de un nuevo volumen de la serie Así canta nuestra tierra en navidad que desde entonces edita anualmente la Fundación Cajasol, con el objetivo de recoger y «poner en valor», que se dice en los últimos años, ese «rico acerbo de villancicos, coplas y romances» que conforman los 36 volúmenes de dicha obra. No obstante, la Fundación Cajasol pone a disposición del público una recopilación con algunos de los momentos estelares de la serie, que se puede reproducir y bajar desde la web de la institución. José Mercé, La Paquera de Jerez, Esperanza Fernández y Fernando Terremoto, auténtico inventor del villancico flamenco moderno, forman parte de la selección. Los que hicieron posible esta obra fueron el gran Parrilla de Jerez y Juan Pedro Aladro que fue hasta 2011 el director de la colección. En algunos volúmenes, puntualmente, Manuel Morao, Moraíto o el Niño de Pura asumieron la dirección musical. Pero fue, como digo, Parrilla, el motor musical de esta obra monumental. Desde que Aladro dejó la dirección, la colección se ha abierto a otras fórmulas, y artistas más mediáticas, como María José Santiago o Argentina, protagonizan en solitario alguna de las últimas entregas. Ciertamente el espectáculo conocido como zambomba jerezana ha tomado un auge enorme en los últimos tiempos. Hasta el punto de que muchos artistas hacían su agosto en estas fechas señaladas girando con sus propuestas navideñas. A las de Santiago o Argentina hemos de sumar, como digo en los últimos tiempos, las de María Terremoto, Luis de Perikín o los Farrucos. Pero nada de eso habría sido posible sin Así canta nuestra tierra en navidad. Esta obra puso en circulación un repertorio y dio pie al dearrollo de un nuevo género flamenco, hoy en crecimiento, como es el villancico jondo. Parilla y Aladro hicieron posible este milagro que hoy se alimenta de nuevos compositores, porque a Fernando Terremoto, cuyos temas navideños aún se cantan, hemos de sumar los nombres de Luis de Perikín, Antonio el Farruco, o, para la mencionada Argentina, Juan José Alba y José Quevedo.

En 1982 no existía la zambomba. Quiero decir que no existía como espectáculo teatral. Lo que había era un rico patrimonio musical y literario que esta colección ha recogido para la posteridad con una infinidad de composiciones populares en forma de canciones, romances, canciones seriadas, enumerativas, etc. Y esa fue la base de los espectáculos que montó Parrilla y en los que aunaba las voces clásicas de Ángel Vargas, uno de los fijos del grupo, con nuevos valores como La Macanita o Fernando Soto. Y con voces invitadas de la talla de las señaladas. Ese patrimonio se cantaba en las casas, en los patios de vecinos, en las calles y en las asociaciones vecinales. Pero, por obra y gracia de Así canta nuestra tierra en navidad hoy por hoy, es decir, mañana, alimenta los inviernos de un buen puñado de artistas flamencos, principalmente jerezanos. No le faltan méritos, por tanto, a la colección.

Un villancico, que en su origen era un «canto de villanos», esto es, de la calle, es cualquier canción popular, preferentemente de carácter pastoril, que se canta durante el tiempo navideño. Es una de las pocas tradiciones musicales españolas (e hispanoamericanas) que todavía hoy conservan su vitalidad. En el pasado se cantaban en agrupaciones conocidas por «rondas de nochebuena» en las que cantaban, por un lado, los hombres solteros y por el otro los casados. Los primeros, o quintos, incluían en su repertorio romances y canciones seriadas y de puya que utilizaban para rondar a las beldades locales. De ahí que encontremos en el repertorio navideño bastantes composiciones «profanas» que entrarían en estas categorías, como podemos apreciar en el contenido de Así canta nuestra tierra en navidad. Pero la mayoría están inspiradas, obviamente, en los evangelios, especialmente en las narraciones del natalicio divino. La forma de estas canciones es la tradicional de estrofa y estribillo, reservando la primera para la parte narrativa y la segunda para la parte de alabanza que, habitualmente, se dice en forma coral. Tradicionalmente se considera al jerezano Rafael Ramos Antúnez, el Niño Gloria, el primero en cantar a compás de bulerías los villancicos tradicionales. De hecho, su nombre artístico, reproducido en discos y en carteles, se deriva de ello. No obstante, la Niña de los Pienes graba en 1915, con la guitarra de Luis Molina, unas bulerías tituladas Pastorcito, ¿por qué lloras?, con tres letras navideñas. También Telesforo del Campo grabó hacia 1915 unos villancicos flamencos, que no he podido localizar. Asimismo, Amalia Molina, en una grabación titulada Bulerías gitanas, de hacia 1925, incluye algunos fragmentos de villancicos. Incluso podemos remontarnos más atrás: en 1907 Antonio Grau grabó con el título de Chuflas, y con la guitarra de Enrique el Negrete, el villancico Dime niño, ¿porqué lloras? Más tarde, otros cantaores siguieron la estela de estos precursores, entre otros Manuel Vallejo, Pepe Marchena, Antonio Mairena, Fosforito, La Paquera, Manolo Vargas, Manuel Sordera, Pericón de Cádiz, Bernardo de los Lobitos, Pepe Pinto, La Perla, Camarón, José Menese, José Mercé, Chano Lobato, Rocío Jurado, María Vargas, La Macanita, Fernando de la Morena, Remedios Amaya…, y otros festeros jerezanos de enorme personalidad como Torrito, El Almendro, Fernando Torre, El Mono, Curro de la Morena, Ángel Vargas, el Nano y un largo etcétera, incluyendo los que conforman la obra que hoy comentamos, en la que participan muchos de los citados. Y no sólo a ritmo de bulerías, claro, sino también usando otras formas flamencas. El Gloria registró, a ritmo de bulerías, los villancicos Los caminos se hicieronPastores que apastoráisCuando llegamos a Belén y el Romance de la virgen y el ciego. Todos ellos han sido grabados en la colección Así canta nuestra tierra en navidad en la voz de Ángel Vargas (por ejemplo, en el volumen XXII). Y en la recopilación que ofrece la Fundación Cajasol en su web podemos escuchar la versión del primero a cargo de José Mercé.

Antes que el Gloria, otro jerezano, Manuel Torre, cantó a lo flamenco una canción religiosa popular como son Los campanilleros. Este cante era, en un principio, y como su nombre indica, un canto del Rosario de la Aurora que hoy en día se canta como villancico, esto es, como copla navideña. José Menese lo interpreta en directo en el volumen de la serie correspondiente a 1995. Los villancicos que incluye la serie, lógicamente, son temas de origen popular que se cantaban, como decíamos arriba, en la casa y la calle. La Niña de los Peines, Manuel Torre y El Gloria iniciaron una tendencia, que llega a su máxima expresión con la serie Así canta nuestra tierra en navidad que consiste en aflamencar lo popular, esto es, en poner la voz jonda, profesional, a algo que hasta ese momento habían cantado mayormente los no profesionales, como divertimento y forma de alabanza o, como decimos, para galantear. Luego surgieron compositores que escribieron villancicos para que los cantaran los flamencos como Antonio Gallardo para la Paquera, Ríos Ruiz y Manolo Sanlúcar, Antonio Romero Monge, Manuel Garrido, el propio Parilla para su grupo, Fernando Terremoto y, hoy día, artistas como Luis de Perikín, Antonio el Farruco, Juan José Alba y José Quevedo. Y muchos más.