ANTONIO REY | CRÍTICA

 

Un Grammy en Sevilla

El flamante Grammy Latino al mejor álbum flamenco se presentó en Sevilla con un formato íntimo, en un concierto que se tuvo que aplazar la pasada primavera. Está claro que en Miami entienden de flamenco. El flamenco carece de fronteras, como rezan los créditos de una obra que se grabó en España pero que ha distribuido, incluso en España, un sello de California. Aunque la mayoría de los temas de este concierto ya los habíamos escuchado en la pasada Bienal, se benefició del formato, concediendo más espacio, aún, a la guitarra puramente solista en tarantas y farruca, ambos temas de enorme belleza melódica a los que Rey les aporta una estilización soberbia. La base tradicional, es decir, montoyista, se adivina en los rasgueos pero Rey los lleva a nuevos universos, al presente, sin emprender ninguna aventura armónica de riesgo pero con una solidez técnica única en el panorama actual. Lo mismo podemos decir para las piezas a dúo con Paco Vega y aquellas en las que Los Makarines ejercieron de percusionistas y cantaores con el estilo característicos del dúo. Ese fue otro de los valores añadidos del recital, los artistas invitados, aunque Los Makarines forman parte del grupo habitual de Rey.

Fue un placer enorme ver a dos de los grandes tocaores de hoy, con estilos muy diferentes. Son dos timbres únicos, muy personales, y escucharlos juntos es una experiencia singular. Y verlos, porque derrochan, también, una complicidad enorme. Asimismo, la poderosa voz de Jesús Méndez se erigió en coprotagonista de la tarde. Óscar de los Reyes puso el baile acerado y eléctrico.

 

La ficha

**** ‘Antonio Rey en concierto’. Guitarra: Antonio Rey, Diego del Morao. Cante: Jesús Méndez, Los Makarines. Percusión: Paco Vega. Baile: Óscar de los Reyes. Lugar: Teatro Central. Fecha: Martes, 24 de noviembre. Aforo: Tres cuartos de entrada.