EXPOSICIÓN MÁXIMO MORENO | CRÍTICA

 

Cuatro portadas históricas

La exposición ‘Retratos (1973-1986)’ muestra en el Instituto del Flamenco 250 fotografías de artistas flamencos y andaluces realizadas por el pintor y diseñador sevillano Máximo Moreno

 

Eran otros tiempos, en los que las discográficas consideraban que las carátulas de sus discos podían ser una obra de arte. Y se las encargaban a un artista. Máximo Moreno (Sevilla, 1947) ya había trabajado para intérpretes andaluces, antes de toparse, profesionalmente, con el flamenco. En 1974 firma su primera portada, Memorias de un ser humano con un retrato de su intérprete, Miguel Ríos. Consiguió el trabajo porque su hermano Josele, en ese momento con el trío Los Payos, grababa en la misma discográfica que Ríos, Hispavox. En alguna ocasión Moreno ha comentado que el título de la obra, que evidentemente no es de su autoría, le parece pretencioso. Su trabajo consistió en un retrato de la cabeza del rockero en el que su abundante melena rizada se confunde con las ramas de un frondoso árbol, subrayando el contenido ecologista del disco. En abril del 75 da un pasp hacia el flamenco con El patio (Movieplay), el debut de Triana, que incluyen las «bulerías 5×8» Recuerdos de una noche y una composición de Manuel Molina. Y será precisamente con Lole y Manuel con los que se estrenará en el mundo de lo jondo firmando la portada y la contra de su mítico primer álbum (Movieplay, 1975), un par de retratos fotográficos del dúo, un trabajo que se continuiría en 1976 con Pasaje del agua (CBS). Ese mismo año 1976 realizó para la misma empresa dos debuts discográficos de campanillas, el de la Familia Montoya, titulado Triana, para el que realizó una fotografía del grupo, y el de El Luis, con un nuevo dibujo. En 1978 repite con un nuevo retrato en el segundo disco de El Luis y en 1979 hace la portada, una fotografía compuesta, del brillante debut de Alameda. Pero a partir de ese momento la CBS prescinde de él, al parecer por unas desavenencias por motivos personales con el propietario de la empresa.

Para Triana firmó el segundo y el tercer disco del trío, Hijos del agobio (1977) y Sombra y luz (1979), donde aporta una letra para uno de los temas. Ya en los ochenta, trabajó con Los Chunguitos (Emi), para los que hizo Barrio (1982) y Callejón sin salida (1983). Otros artistas flamencos para los que ha trabajado han sido Paco Cepero, Manuel de Paula, Manuel Gerena, Miguel López, Manzanita, Bordón 4, Los Amaya, Laventa, Dieguito de Morón, Joselero, Negro del Puerto, Romero Sanjuán, Salmarina, Gualberto y Agujetas (la expuesta quizá sea la única fotografía pública en la que el jerezano muestra una amplia carcajada a la cámara), María Jiménez, Remedios Amaya, Calixto Sánchez y Manolo Sanlúcar, para el que hizo la vibrante carátula de Y regresarte (1978), el homenaje del guitarrista a Miguel Hernández en cuya portada las manos del tocaor se confunden con la tierra, una de las obras maestras tanto de Sanlúcar como de Moreno. Para El Barrio ha diseñado un buen número de discos, ya en formato compacto, que son sus últimos trabajos conocidos por el gran público.

Hizo además trabajos para artistas no flamencos como su hermano Benito Moreno, Hilario Camacho, Luis Pastor, Mezquita, Caco Senante, o Granada. Además de los álbumes mencionados, hizo también las portadas y contras de los sucesivos sencillos que se editaron de los mismos que, en muchos casos, aparecieron sin acreditar.

La exposición muestra como era el método de trabajo de Moreno. La labor se iniciaba con un reportaje fotográfico del que se elegía una foto para la portada que, o bien se mostraba tal cual o se completaba con algún arreglo. En algunas ocasiones, la fotografía era la base para un dibujo que realizaba Moreno. Así fue en las cuatro portadas que comentamos a continuación.

 


Pasaje del agua

 

1976 Pasaje del agua. Lole y Manuel. CBS. Fue el disco de consagración del dúo, el segundo de su primera y prodigiosa trilogía, que incluye clásicos de la talla de Tu mirá o Dime. Moreno, que había mostrado dos fotografías del dúo en su primer disco, sustituirá en esta ocasión las fotos por sendos dibujos, de nuevo con el retrato de Lole y en la portada y el de Manuel en la contra.

 


4 veces veinte años

 

1977 4 veces veinte años. Tía Anica la Periñaca. RCA. Aunque había participado en al gunas grabaciones colectivas en los años 60, este es el disco de debut, en solitario, de la cantaora jerezana, con, como reza el título, cerca de 80 años. Con la guitarra de Diego Carrasco, muestra a la cantaora en sus estilos característicos. Moreno ha mostrado en alguna ocasión su predilección por los rostros con historia, con arrugas, y la portada de este disco es una de sus obras maestras. La fotografía que inspiró su dibujo se puede ver en la muestra.

 


Paco de Lucía interpreta a Manuel de Falla

 

1978 Paco de Lucía interpreta a Manuel de Falla. Philips. El tocaor de Algeciras es, según palabras del pintor, el artista al que más ha admirado. Este fue el primer acercamiento de Paco de Lucía a la música sinfónica nacionalista, más tarde llegaría el Concierto de Aranjuez. Aquí el algecireño lleva a cabo un arreglo para un pequeño grupo instrumental de algunos de los pasajes más conocidos de Falla. El conjunto al que nos referimos es Dolores y esta fue la primera colaboración con lo que en pocos años se convertiría en el mítico Sexteto de Paco de Lucía. En la portada vemos la mano izquierda del tocaor haciendo un virtuoso acorde, un dibujo de Moreno. El interior es otro dibujo con De Lucía tocando, basado en una de las fotos que podemos ver ahora en la sede del Instituto Andaluz del Flamenco.

 

 

Viviré

 

1984 Viviré. Camarón. Philips-Mercury. Las bulerías, tangos, rumbas y alegrías de este disco fueron modelo para infinidad de intérpretes posteriores. Ricardo Pachón firma como productor pero la dirección musical es de Paco de Lucía que aporta su grupo: Dantas, Pardo, Benavent y su hermano Pepe, enriquecido con la presencia de Tomatito. El retrato del busto de Camarón que protagoniza la portada es una de las obras de madurez de Moreno, presentando la imagen de un cantaor seguro, sereno y con su halo carismático característico. El dibujo se basa en un reportaje gráfico que le realizó durante un concierto en Barbate en el verano de 1984, y que también podemos ver en esta exposición. Algunas de estas fotos aparecen en la contraportada del disco.

La exposición es como para quedarse a vivir en ella porque reproduce con belleza una edad dorada, irrepetible, del flamenco y de la música andaluza.

La muestra permenacerá abierta hasta el 20 de enero en la calle Santa Teresa 8 de Sevilla. El material pertenece al fondo permanente del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

 

Imagen: MÁXIMO MORENO/FONDO DEL CAAC